Pues si que están equivocados los nominados de esta semana, llevan dos días tratando de averiguar por que han sido ellos los elegidos y no otros. Al final han llegado a la conclusión de que ha debido haber algún tipo de pacto, sino no se explica. Pobres ilusos. Está claro que nadie (salvo Mirentxu, la Superabuela) tiene nada en su contra y que las motivaciones no han sido otras que: 1. A nadie le cae bien Iván, su metrosexualidad, y su pose estirada2. Que Rakel no se “junta” con nadieQue esperaban que les dieran un premio al más capullo y la más sosa, no, están nominados.
Y el oráculo nos dijo "vosotros sereis los elegidos" PD: que se quede Rakel, no? O es que vamos a llenar la otra casa de Tarugos?
Pues si eso es lo que tienen los habitantes de la “casa uno” de Gran Hermano, la oportunidad de pasar a la “casa X” (léase la x como número y no como letra). Y es que este año (para quien no lo sepa TODAVÍA) los habitantes de la casa no son concursantes hasta que el público lo decida a través de los rentables sms. Lo malo es que el público peca de listo y está claro que la masa se equivoca con bastante facilidad.Nunca he creído en aquello de la “primera impresión es la correcta”, la verdad, es una estupidez como una “casa” (de GH, se entiende). Si fuera racista y me presentaran a un negro, mi primera impresión sería negativa, pero equivocada, no? Si vas a concursar en Gran hermano lo más peligroso es la primera impresión y si no que se lo digan a Germán o a Eva, los dos primeros expulsados de la casa, el primero da una primera impresión de cargante y pesado(y seguramente sea así) y la segunda de prepotente, mandona y chillona. Está claro que esto les ha perjudicado bastante. El votante medio de GH debería plantearse que ni Germán va para seminarista ni Eva para monja sino que acaban de entrar en concurso de ENTRETENIMIENTO.
Dios mio que no me juzgen a la primera
Si me hubieran advertido, me hubiera vestido así, este look es totaaaaaaal A estos concursantes se les ha negado la oportunidad de darse a conocer y a nosotros se nos ha negado la oportunidad de divertirnos con ellos, a cambio tenemos a Orlando y Carlos (que si que uno es guapísimo y el otro está buenísimo) pero que tienen menos interés que un Vogue del año pasado.